Hace unos días conocí a una persona que pareció haber encontrado una conexión. Alguien con quien mi piel se erizó por unos momentos, mi corazón se aceleró y el conocido hormigueo recorrió mi cuerpo femenino.
Luego, el momento de expresarlo en palabras sucedió, ella tenía más qué decir. Y de pronto ya me hallaba recurriendo al mismo pensamiento varias veces durante el día. Ella decía estar viviendo lo mismo.
Algo extraño estaba pasando, yo no sé con exactitud qué ocurrió, pero tengo una gran idea de dónde viene por ambos lados.
Lo más curioso es que desde ayer las cosas parecieron el lado casi opuesto de la moneda. ¿Qué sucedió?..
Hoy me explica lo que pasó. Nada de lo que leí es congruente con los días pasados, con las confesiones, las emociones. Me la cambiaron en algún momento? jajaja.
Lo suelto, de cualquier manera eso no era lo que yo quería. Sin embargo, una sensación conocida, pero vagamente recordada, anidó en mi pecho. Y aquí estoy..
Me sorprende la velocidad con que las cosas pueden cambiar. La vida da vueltas y mientras un día estoy de un lado, al otro día estoy en el escenario contrario.
Gracias por tres días de emociones apasionentes, arriesgadas y creativas jaja.
Buena vida para ti.. y para mi!!!
Te quiero.
siempre habrá una historia qué escribir sobre el relativo vacío de un espacio en blanco...
marzo 25, 2011
marzo 07, 2011
update del momento.
Las últimas dos semanas he estado bajo mucho estrés, algunas veces no he sabido para dónde voltear y pareciera que todo lo que hago es insuficiente, comenzando por mi propio juicio. Pero después me doy cuenta de que todo pasa, y nada grave sucede, quizás esa es la razón por la que me confío.
Siempre he logrado sacar las cosas aún cuando están muy atoradas, y esa capacidad para solucionar y trbajar bajo presión me conduce a llevar siempre las situaciones al límite.
Hace unos días viajé a Monterrey y Guadalajara. El primer avión casi lo pierdo, gracias a mi ángel (mi Papá) todo salió bien y llegué a Monterrey, pero no era suficiente el riesgo así que al día siguiente perdí el vuelo a Guadalajara. No lo entendí hasta que alguien me dijo "te gusta vivir al límite!". Al principio dije: ay qué mamón! eso qué?. Pero luego lo pensé mejor y... me di cuenta que no era tan descabellado ya que yo había provocado en ambas ocasiones llegar corriendo al aeropuerto, al último momento, y poner en riesgo mi salida.
Muchas veceshago lo mismo, espero hasta el último momento para ponerme en acción, por qué? quizás porque sí me gusta la adrenalina que se desata, o por la emoción que me provoca estar al borde de lograrlo y al mismo tiempo de fracasar, o tal vez porque me mueve la emoción de tener todo en contra y aún así hacer que las cosas sucedan (aunque evidentemente no siempre me sale bien! ja). Es como la adrenalina que me provocaba cada punto en un partido, donde todo podía pasar, nada era seguro y a cada instante estaba al 100 provocando que lo que yo había visualizado segundos antes sucediera. La única diferencia es que ahí no era yo quien anotaba puntos en contra para después recuperarme y finalmente ganar el partido.
Qué irónico y hasta tonto puede parecer... Sin embargo, me gusta experimentarlo y llevarme, sí, al límite. Sólo requiero cuidar mi integridad. Ese es el foco ahora.
Siempre he logrado sacar las cosas aún cuando están muy atoradas, y esa capacidad para solucionar y trbajar bajo presión me conduce a llevar siempre las situaciones al límite.
Hace unos días viajé a Monterrey y Guadalajara. El primer avión casi lo pierdo, gracias a mi ángel (mi Papá) todo salió bien y llegué a Monterrey, pero no era suficiente el riesgo así que al día siguiente perdí el vuelo a Guadalajara. No lo entendí hasta que alguien me dijo "te gusta vivir al límite!". Al principio dije: ay qué mamón! eso qué?. Pero luego lo pensé mejor y... me di cuenta que no era tan descabellado ya que yo había provocado en ambas ocasiones llegar corriendo al aeropuerto, al último momento, y poner en riesgo mi salida.
Muchas veceshago lo mismo, espero hasta el último momento para ponerme en acción, por qué? quizás porque sí me gusta la adrenalina que se desata, o por la emoción que me provoca estar al borde de lograrlo y al mismo tiempo de fracasar, o tal vez porque me mueve la emoción de tener todo en contra y aún así hacer que las cosas sucedan (aunque evidentemente no siempre me sale bien! ja). Es como la adrenalina que me provocaba cada punto en un partido, donde todo podía pasar, nada era seguro y a cada instante estaba al 100 provocando que lo que yo había visualizado segundos antes sucediera. La única diferencia es que ahí no era yo quien anotaba puntos en contra para después recuperarme y finalmente ganar el partido.
Qué irónico y hasta tonto puede parecer... Sin embargo, me gusta experimentarlo y llevarme, sí, al límite. Sólo requiero cuidar mi integridad. Ese es el foco ahora.
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